Una de las cosas que más he admirado en mi vida es a los artistas, todas esas personas creativas que nos sorprenden con su obras.
Este es un ejemplo de algo que cualquiera pudiera tratar de hacer, porque es simple en cuanto al instrumento, pero los resultados no serían ni parecidos, porque lo que faltá tal vez sea el talento.
Costarricense, entre 30 y 40 años, gustoso de aprender cada día. Polifacético y contradictorio, siempre una caja de sorpresas por la carencia de un norte
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