lunes, 27 de agosto de 2007

Se comienza por el principio

Inicio este recipiente de pensamientos, tipo el pensadero de Dumbledor, explicando, si el lector me lo permite, porque adopté por nombre el Oso Libidinoso. Este nombre me fue grabado en el consiente, y tal vez un poco más adentro, hace ya varios años en una cena de navidad cuando entre amigos y un televisor, conocí gracias a la pirateria al grupo Les Luthiers, quienes en su obra Teresa y el Oso dan vida a un duque disfrazado de oso.

Tal vez sea el juego de palabras la razón por la que este personaje me llamó la atención- Oso: Mamífero carnívoro + Libido: Deseo sexual - o quizás porque siempre es bueno tener un seudónimo con el cual queremos crear la fama. El resultado es el mismo: un personaje en la gran obra de la vida.

En un futuro depositaré en este recipiente cosas que me vengan a la mente, no con el propósito de plantear soluciones a los grandes interrogantes de la vida, ¿Qué fue primero el huevo o la gallina?; ¿para donde iba Napoleón cuando se cayó del caballo?, sino para encontrar en la escritura el desahogo de un escritor frustrado, de un poeta sin inspiración, o de un actor sin público.

Acá me prometo a mi mismo que no habrá censura, ni mentiras conmigo mismo, pues qué tristeza sentirse hipócrita aún con uno mismo en esta soledad. Solo habrá ideas que corran a mi mente en la cotidianidad, que espero algún día, alguien se haga la pregunta ¿por qué este oso las pensó?

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